MI HISTORIA MÉDICA

Mi caso inicia el domingo 19 de marzo de 2017. A lo largo de ese día sentí escalofrios, tres veces para ser exacta. El día lunes ya no tuve escalofrios pero comencé a sentir un fuerte dolor en la boca del estómago o epigastrio.

El día martes me llevaron a donde mi Pediatra, quien después de evaluarme, ordenó un examen de heces y orina. Resultaron negativos a algun tipo de problema infeccioso. Me recetaron Lanzoprasol y Aeroxano para proteger las paredes de mi estómago.

El miércoles por la noche comence a sentir un dolor aún más fuerte. Me llevaron a un hospital cercano en donde me realizaron algunos laboratorios en sangre pues el médico indicó que el color de mi piel y ojos presentaban una apariencia ictérica o amarillenta. Pasé toda la noche en el hospital en observación.   La mañana del jueves me realizaron un ultrasonido de abdomen. 

Posterior a estos estudios, me refirieron con un Infectólgo en la ciudad capital, el cual después de evaluarme, consideró que el caso no correspondía a su especialidad y que recomendaba que lo continuara un Pediatra-Gastroenterólogo quien me estuvo tratando por un poco más de un mes. 

Durante este tiempo me realizaron una prueba llamada de Boyden, también una tomografía de abdomen, endoscopía y laboratorios en sangre. En este lapso de tiempo se me desparasitó y trató con un antibiótico de amplio expectro y me realizaron otros laboratorios, incluyedo un Panel Gastrointestinal Molecular. 

Debido a que mi cuadro no cambiaba, el Pediatra-Gastroenterólogo sugirió que se le buscara otro origen a mi problema por lo que recomendó que a su criterio, era bueno que me viera un Neurólogo y un Psicólogo para descartar que algunos de estos factores fueran el origen del dolor. 

Psicólogo y Neurólogo respectivamente, descartaron que mi problema fuera de ese origen. El Neurólogo tuvo en sus manos todos los estudios realizados a esa fecha y en la observacion de la tomografia de abdomen, le surgio una duda en cuanto a la morfología de mi páncreas por lo que envió las imágenes a otro gastroenterólogo quien ordenó que se me realizaran dos tomografias, una de torax y una trifásica de páncreas. 

Los resultados de la evaluación indicaron que todo tenía una apariencia normal. A pesar de estas buenas noticias, mis laboratorios en sangre continuaban con valores alterados en bilirrubinas y fosfatasa alcalina. 

El gastroentorólogo planteó que podría ser necesario un procedimiento laparoscópico llamado ERCP, pero para asegurarse de que era realmente necesario, sugirió realizar un laboratorio que permite comprobar si mi cuerpo no estaba actuando de manera autoinmune. (Anticuerpos Antimitocondriales -AMA-). Este salio negativo. 

Posteriormente también me realizaron una Colangio-Resonancia para verificar si existía o no algún tipo de obstrucción en vias biliares. Los resultados de la evaluación indicaron que todo tenía una apariencia normal. Como el valor de la Fosfatasa Alcalina continuaba en aumento, el doctor sugirió otro estudio en sangre que permite determinar si esta enzima se estaba originando en hígado o hueso. 

Este laboratorio no se realiza en Guatemala por lo que se envió a Colombia. La toma de la muestra se realizó en la ciudad capital. Los resultados nuevamente no dieron suficiente información para llegar a una conclusión. El último laboratorio que me realizaron fue uno de hematología que permite hacer un recuento de plaquetas pues me aparecieron en las piernas unas pequeñas Hemorragias que se llaman Petequias. 

Me encuentro muy asustada porque continúo perdiendo peso, el dolor es cada vez más fuerte y los médicos que me han visto no llegan nunca a una respuesta. Llevo ya casi 6 meses en este sufrimiento.


LABORATORIOS REALIZADOS

MARZO

ABRIL

MAYO

JUNIO

JULIO

AGOSTO